ROKANROL

  VIÑA ROCK 2007
Anecdotario de lo acontecido en el campamento de
El Komando Leproso
un reportaje de DIEGO L'Enterao


      Un año más, el Komando Leproso ha plantado sus tiendas, sus calimochos y su mugre en el Viña Rock. Y aquí tenemos a Diego, probablemente el leproso más viejo del Komando, que nos va a soltar una retaíla con  las anécdotas más memorables que ocurrieron en el campamento leproso.
Prestémosle atención...


     Pos eso, que mando mi visión de lo sucedido al KL en esta edición del Viña. De las actuaciones prácticamente no voy a hablar, que no es una crónica para Matarile ni la prensa. Ah, y perdonad las lagunas y errores que seguramente habrá.

      Tras unos intensos días de preparativos que se dejaron sentir en la lista de correo del Komando, por fin la patrulla expedicionaria leprosa partió el jueves (26 de abril) a tierras castellonenses. Quien suscribe fue recogido por Sebas, a bordo de cuyo Piolín (llamamos así a su coche, por eso de ser amarillo, el muy jodío) ya se encontraban Klaudia y Omaíta.

      Tras sortear, no sin alguna complicación, el tráfico y las obras de Madrid, cogimos la autovía de Valencia, que presentaba una circulación más que fluida. En llegando a Arganda, atisbamos a lo lejos un principio de arco iris. Éste fue creciendo en tamaño e intensidad hasta mostrarnos un espectáculo multicolor literalmente alucinante. Con el sol del atardecer a nuestras espaldas y una ligera y cercana lluvia, se había formado enfrente de nosotros un bellísimo arco multicolor completo (lo que no es muy habitual), y por momentos doble, que parecía indicarnos el camino de la tierra de promisión. No iba muy desencaminado.

      Con este espectacular buen presagio, hicimos nuestra primera parada en boxes. Caldo para el Piolín, un par de birras frescas y a continuar con unos petillas, que ya no pararon de rular constantemente. Así las cosas, Benicassim se fue acercando, al igual que nuestra segunda parada en el pit stop y la primera anécdota destacable:


SEBAS, NO TE METAS EN EL CAMINO RURAL!

      "¿Paramos en esta gasolinera que me meo toda?, Po fale que yo también". Miro el cartel de la rotonda que hay antes y veo que al ladito de la indicación de E.S. está la entrada a un camino agrícola, así que aviso a Sebas para que tenga cuidado y no se meta en el jardín... pero nada, él DE CABEZA pallá, y encima animado por Omar y Klau: "Sí, sí, esta es la entrada. Métete, métete!!".

      Creo que la sorpresa me paralizó y no pude gritarles "¡nooooooooooooooooooooooooo!" a tiempo. Cuando me había llevado ya la mano a la cara oigo los lamentos: "¿Qué es este camino de tierra y por qué no llevará a los surtidores?" . En fin, que dimos la vuelta tras 93.745 maniobras y nos metimos, saltándonos un Stop, en dirección contraria.

      Pero lo más gracioso no acaba ahí. Salimos y le digo a Omar, "¿echamos el pisín ahí detrás?. Oki doki" vamos pallá. Y empiezan a venir coches hacia nosotros, y salto yo "¿ya vienen a vernos las colas?, qué julas, ¿no?". Cuando me di cuenta ESTÁBAMOS MEANDO EN LA ENTRADA DE LA GASOLINERA pues que habíamos entrado por detrás. Ya nos vale, mira que saltarnos la clase de Supercoco de “delante-detrás”.

      Weno. Sigue el viaje. Y llegar a Benicassim fue fácil, pero entrar al recinto de festivales, una odisea, ya que estaba indicado como el culo. Encima, una vez aterrizados, nos encontramos con 439.876.349.639 guardias civiles patrullando la zona, algo que no te deja muy buena cara tras el viajecito. La peña, en cuanto dejaba de tenerlos encima, mascullaba cosas como "¡Viva la Benemérita!" y otras lindezas que os podéis imaginar.

      En fin, que pasamos a llamar a Onán para situar las tiendas y a Pinchos para que me diera un par de cosas que nos llevó en su carro y una pulsera de Matarile por si me valiera para algo. Y la comunicación con Pinchos produjo las segundas carcajadas del día:


ME PARECE QUE LO OIGO POR AQUÍ...

      Pues resulta que me dejaron un “mancuentro” para llamar al Pin (gracias, Omar) y tras mil explicaciones conseguimos encontrarnos... weno, más bien me encontró él a mí, ya que pude oír un enorme grito de "¡Diegoooo!" al otro lado del parking en el que estábamos. Total que le paso a Omar el móvil y corro pallá. Omar se viene, pues me tiene que ayudar a portar la nevera y la tienda que ha de darme el Pin.

      Así las cosas, cuando le saludamos, Omaíta me salta: "¿Mas dao el móvil?" y yo "pos sí", "no lo encuentro", "mírate bien, joío", "que no lo encuentro". Ya estábamos los dos como pollos sin cabeza buscando sobre el montículo de tierra por el que habíamos saltado cuando oímos al Pin y a éste se le ocurre lo que sin duda fue una buena idea: llamar al mancuentro de Omar. Éste empieza a sonar y yo "¿Dónde suena?" y el Omar "lo oigo por aquí, lo oigo por aquí" dando vueltas sobre sí mismo. ¿Por qué daba vueltas?, os preguntaréis. Pues porque LLEVABA EL APARATO EN EL BOLSILLO DE ATRÁS DEL PANTALÓN y el tío como un perro persiguiéndose el rabo. La risa.

      Secadas las lágrimas, nos vamos a plantar las tiendas, pero dos de seguridad nos cierran el paso al cámping, exigiéndonos que nos sacásemos las pulseras correspondientes, y yo sin entrada. Así que, mientras los otros tres iban a por ellas, interpreté mi mejor actuación en todo el festival, plañendo en la entrada al cámping cosas como "huuuuuuuu, hasta que me den la entrada mañana me voy a quedar fuera... dame las llaves que duermo en el coche... " y cosas así para que los de la puerta me oyeran. Cuando ya estamos todos pa entrar, saco mi pulsera amarilla, les digo a los vigilantes que ej que he estao trabajando dentro y que mañana me dan el pase, aunque ya se que la amarilla no sirve pa entrar y, con un enorme y decidido apoyo de Onán, entro pa dentro con todos. ¿Dónde se recoge el Oscar?. ;^D

Karlos, un pelanas y Onan      Montamos la tienda, no sin cierta premura ya que parecía que iba a ponerse a llover en serio en cualquier momento y ya, mucho más tranquilos, nos pimplamos el primer calimocho del festi. Por lo menos a mí, me supo a gloria y me olió a victoria, como el olor del napalm por la mañana. Acoplamos las cosas y nos fuimos a hacer una visita de cortesía a las tiendas de los alcoyanos, en las que nos quedamos el Sebas y yo de agradable charla y bebiéndonos todo el ron que tenían disponible (y eso que nos llevamos buenas cantidades de cali pallá, pero ya sabéis como somos los lepras). Eso sí, nos amaneció allí y fue cuando le dije a Sebas: "vámonos que estos señores se tendrán que acostar", aunque alguno había que ya roncaba.


      Viernes por la tarde. Viene el 2º coche leproso-mandrileño con las Koplovitz (Ana y Miri) y el Rastas, from Bilbo, a los que acomodamos en Fort Lepras, y ya más tarde encontramos a Neska, a Karlos y una pulsera del cámping que había crecido en un árbol. "¿A dónde vas, Diego?" me dijo Klaudia cuando me vio arrancar como Fernando Alonso. En la palabra "vas" de dicha pregunta, ya estoy de vuelta espetándola: "¡pónmela, pónmela!" y en unas décimas de segundo ya tenía acceso por tol cámping.

      Mientras la peña se va a ver los primeros conciertos, adquiero mi entrada, ya que llamé a Pinchos (gracias Klau) para ver si se podía hacer con una pa mí, pero como hasta la noche no lo sabía, no quise arriesgar. Me encontré con los lepras dentro, justo para ver a la Mala, pero con la pancarta preparada para ver a los Despistaos, pancarta que al ver desplegada el More le obligó a esconderse bajo la batería. Se ve que está muy orgulloso de nosotros ;^D . Luego, cuando nos dedicó un tema casi al final, acordamos olvidar lo de despellejarle vivo.

Leprosos at night      Luego, en el programa ponía “Bebe”, así que ya me iba a la tienda a por priva cuando me dijeron, "que noooo Dieeego, que es una artista que actúa ahooora"; así que sacamos unos mochos de la barra y a por más cera. Un poco nonaina esta Bebe, como la Mala (ambas provocaron mis primeras exclamaciones homéricas de "¡mabuuuuuuurroooo! "), y con una banda definitivamente floja, más blanda que la mierda de pavo, pero me encantó su actitud ante la vida, especialmente cuando se versionó un tema de Extremo y exclamó: "¡Sí, sí, vosotros mucho cerrar las centrales nucleares, pero luego no os sale de los huevos RECOGER VUESTRA PUTA MIERDA en los festivales!" Me emocioné al pensar que no estaba solo en mi guerra (hasta ahora individual) contra la mierda.

      Acabada la actuación, huimos despavoridos al escuchar las primeras ¿notas musicales? de los más que prescindibles Medina Azahara. Menos mal, hubiera tenido que rematar a todos mis compañeros y suicidarme para no tener que aguantar tamaño sufrimiento. Entonces, tiramos para Fort Lepras, repostamos cali y yo agarré las seticas y me hice el primer mojito del festi, bebida que, me dio la ligera impresión, no se estila mucho por tierras levantinas, pero que gustó, ya que nadie me la tiró por la cabeza tras probarla.

      Precisamente este mojito y una expedición maligna a la canadiense de la Vane, dieron lugar a otro de estos pequeños capítulos que son los que nos alegran la vida:


CREO QUE SE OS HA CAÍDO CÉSPED EN VUESTRO MINI

      Estamos ya en la tienda de Neska, en donde íbamos a hacer el primer intercambio droguil, cuando ésta no halla su saca de las drugs. Cuando ya empezábamos a asumir su pérdida, la puta saca aparece, vete tú a saber de dónde, con lo que el alegrón es casi como si te las encontraras de primeras. Hecho el correspondiente uso, le digo a la Vane "cógete el mini, que esto hay que celebrarlo", total que lo pilla y salta: "me parece que se os ha caído césped en vuestro mini" y la veo que empieza a quitar algo de dentro del vaso. Y yo, "¿qué se ha podido caer?... ¡AAAAAAAH LA HIERBABUEEEEENAAAAAA!!!  LE ESTÁ QUITANDO LA HIERBABUENAAAAA! ". Después de las risas, una breve explicación de que ésta es parte del combinado y no un elemento extraño, nos vamos a ver a Manu Chao.

      Buena banda tiene el colega, aunque a años luz de Mano Negra (snif, ¡qué tiempos!) y animó el cotarro bastante. Menos gente se quedó a ver al abuelo Rosendo (cuestiones de moda y márketing y no de corazón) pero a mí me emocionó y divirtió mucho más que el anterior. Sin desmerecer nada, por supuesto. Cuando acabó, empezó a llover de manera más seria que hasta el momento. Huimos a las tiendas con idea de regresar si escampaba, pero entre que tardaba más de la cuenta, el agotamiento y el sueño, por lo menos yo, me retiré al sobre. Lo sentí por perderme a Barón Rojo, ¡nchts!. Luego me despertó por un momento la persistente risa de Miri, pero fue cosa de minutos y quedarnos todos sopas en Fort Lepras.

 


El diluvio      Sábado. Por la mañana ha caído una que te cagas pero, por suerte, nos ha pillado sobando en las tiendas y, aunque sigue cayendo, la peña se ha montado una juerga timbalera en el toldo de las duchas, a donde vamos sin dudarlo cargaítos de mojitos y calis. Como la cosa está animada, el bilbaíno y yo hacemos una expedición de intendencia y traemos más de lo mismo y algo de papear, que ya se nos olvidaba. ;^D

      De sobremesa, resulta que el Sebas ha quedado con otra leprosa más, Noe, y sus amigos. ¿Os he dicho ya lo bien que me cae esta chica?, sí, sí, creo que sí. Vamos al punto de encuentro y luego nos coge de las orejas para correr  a ver a unos tales Hora Zulú, que no están mal pero de los que vemos tres temas. Después nos quedamos a ver a Kaótiko, que me dejaron muy muy buena impresión, aunque sólo conocía las versiones que hicieron. Eso sí, constantemente nos ponemos y quitamos los impermeables.

      Nuevo repostaje en las tiendas y regreso al recinto. Fin de Los Suaves y comienzo de Canteca de Macao y cuando nos organizábamos para ver quién se venía a ver a Koma empieza el diluvio. La gente corre como si el agua fuese ácido sulfúrico ("no digas lo de ácido muy alto que la peña se lo come", me dice Vane). Nosotros pasamos como flechas plateadas delante del escenario New Rock y otra vez para Fort Lepras, en donde estaba tan empapao que me quedé de guardia fuera de las tiendas bajo el toldo (si no te lo traes, vendimiamos, Omaíta) mientras los demás se metían a secarse un poco.

      Cada vez que arreciaba o se iba la luz la peña en las tiendas y/o bajo los toldos gritaba como si fuese el mejor tema del mejor concierto. Yo, mientras, a dieta de mocho y petas, veía a personas que deambulaban como fantasmas, con unas torrijas descomunales. ¿Os podéis creer que hasta uno me preguntó que dónde estaba su tienda, que, para más inri, era una Quechua, marca que acaparaba al menos la mitad del total de las que plagaban el cámping? ¿Dónde está la cámara?, me preguntaba.

      Tras un par de horas de lo que me pareció un huracán tropical, la lluvia cesó de repente y pude ver los fuegos artificiales del final de Mago de Hez, así que procedí a contabilizar las bajas en Fort Lepras. Mientras nada se podía hacer por los profundamente dormidos Miri, Rastas y Ana, a Sebas y a Klaudia sólo hubo que gritarles "¡vamos a ver a S.A., kabrones!" (patrañas, yo quería ver a Warcry, pero por ir con mis amigos yo me meto en el jardín que sea, hostias, como si es un tablao flamenco) y saltaron como muelles hacia fuera. Nos dirigíamos a otra de las buenas anécdotas de este Viña 2007:


¡HA MUERTO, SEBAS!. NO SE PUEDE HACER NADA, TIENES QUE ACEPTARLO.

      Nos metemos en el recinto y vamos hacia el escenario Matarile, que por cierto se encontraba más a rebosar que en todo el festi, y, aún de lejos, me fijo en un mensaje que brillaba pérfido, cual mensaje de "apagado o fuera de cobertura" de un mancuentro, en el que pude leer (resumiendo) : "Debido a las fuertes lluvias, los conciertos de S.A. y Siniestro, pa mañana". Lo leo en voz alta y Klau y yo nos pusimos a cantar la canción de los Lunnis para relajar la tensión.

      Pero Sebas, como no creyéndome, sigue adelante. Lee él mismo el cartel... y sigue andando ausente, como en una nube, como si el cartel y toda la gente decepcionada de alrededor no existieran y la suspensión de S.A. fuese un mal sueño nada más. Cual médico que sigue aplicando la reanimación a alguien que está definitivamente cadáver, tuvimos que cogerlo físicamente hacia atrás, sacarlo de allí, explicarle la nueva situación y, finalmente consolarle.

      ¿Nos desanimamos? , ¡nooooooooooooooo! . Todavía podíamos ver a Violadores del Verso o a, ¡tachaaaan! ¿adivináis? WARCRY. Aquí no hubo ninguna duda, menos mal que no hay Latin Pigs entre los lepras, y pasamos del puto jip-jop, para cobijarnos bajo la lona del bar del escenario New Rock, pues llovía de nuevo, donde nos metieron mano a los tres. Encima a Klaudia le metía mano una piba y a mí un pibe. "¿Cambiamos de sitio?", la dije, pero estábamos mu apretaos para ello. Menos mal que paró de llover y empezó el concierto, con lo que quedamos todos muuuuy anchos en la pista de baile.

Jolgorio leproso      Y eso, a disfrutar del poder del metal. Mu wenos los Warcry, para mí los mejores, aunque mi criterio es muy particular, qué os voy a contar. Y aquí el cantante fue el admirador del público y no al revés, pues no cesó de alabar la energía que hay que tener para seguir de farra con la que cayó. Mientras tanto, mandábamos a por cali al Sebas y volvía con roncola el muy cabrón, y no te creas que avisaba. La explicación es que, por cortes de corriente, los serpentines de vino y birra no funcionaban en la mayoría de barras y, si le comías la oreja a la camarera, se enrollaba y te lo ponía de cubalitro. Esto le sirvió al Onán al día siguiente para saltar la banca del festival, consiguiendo cerro de minis de ron a precio de puesto de chinos.

      El caso es que ese era el escenario del Pinchos y pudimos hablar con él al terminar Warcry. Hicimos de groupies, conocimos a su colegaria Tania, mu maja ella, y a quienes Sara y Bauer ya conocen del CumplePinchos, nos pasó el ron y el pulco pa mis mojitos y, tras quedar con él para cuando Habeas Corpus acabasen en el New Rock, pal cámping de vuelta.

      Nos tomamos un par el en bar pero yo no tenía ganas de irme al saco aún, así que, cuando mis parteneres fueron a planchar oreja, aproveché que el Rastudo y Miri resucitaban, para regresar con ellos a las duchas y al bar. Unos jijís, glubglubs y jujús más tarde, me doy cuenta de que no sé en qué día estoy y acudo a la tienda a fenecer.


      Domingo. Klaudia me da una voz para avisarme que se van tós a ver a Siniestro. Le agradezco el detalle pero estoy vencido por el sueño. Cuando el cuerpo me dice basta, me levanto, me pongo de seco y de corto, agarro papel higiénico, pues algo presentía y me voy pal recinto conciertil, no sin antes parar en el naranjal que hay antes pues cual embarazada salida de cuentas iba. Dejada atrás la criatura, que yo creo que se movía y todo. Me voy a donde había quedao con el Pin y me encuentro a la Klau toda pintarrajeada y en plan groupie, pegada a la parte de alante. Abrazazo, voz al Pinchos y éste, lo primero, me tira ¡la llave de su hotel!. Por fin un sitio wapo donde huir si cae otra destas y/o donde ducharnos todos. Acto seguido veo al Isma, otro abrazado que te cagas, y nos ponemos con la charleta. El Pinchos se sale con nosotros y nos vamos todos un poco más atrás, que estaba el grueso de las huestes leprosas, incluidos Onan y Krlos, que se habían dejado ver poco con el tema de la lluvia.

Onan y Karlos, pal deswaze!      Eso sí, a dieta de ron, las kurdas de todos eran impresionantes, ya os he relatado el desfalco del Onán en ese sentido, pero, sorprendentemente, conseguimos mantenernos en pie y no vomitarnos los unos a los otros para ir a ver a The Locos (¿o era Ill Niño?) en cuyas filas estaba El Abuelo, ex de Los Canallas. Vuelta a caer y menos mal que Ana traía un chubasqueiro de sobra, que si no mojo mis últimas pertenencias secas (gracias, maja).

      En cuanto paró, Omar y Vane tenían que llevar cosas de la tienda a la furgo y Noe, Sebas, Klaudia y un menda no dudamos en ayudarles para que hiciesen solo un viaje... bueno y a traernos al Piolín la priva que Neska traía y que era mejor tener lo más cerca posible. Nuevo intercambio droguil, unos a los puestos y otros a cambiarnos a las tiendas, que venían S.A. y Reinci seguiditos. Creo que en ambos conciertos no me quedó nadie por darle un pisotón en tol estadio, aunque tengo entendido que me cebé especialmente con la pobre Neska (sorry) y es que iba ya que ni te cuento.

      Nuevo regreso a Fort Lepras, esta vez el más numeroso de todos, con todas las secciones al competo. Pasamos por delante del escenario jipjop ese y yo ya, de oír en él SIEMPRE LA MISMA PUTA CANCIÓN DE MIERDA salté yo con mi propio rap, menos de estrellitas, pero divertido de verdad.



LA HISTORIA DE JERO

 "Me llamo Jero, soy extranjero y vivo en un cajero.
No tengo dinero y tengo una papela: ¡solo para miiiiiiií!
¡solo para miiiiiiií!".


      Gerome Van Kouten (pronúnciese Yeróm Ban Coutn) era un chaval que vino de Holanda con las primerísimas Erasmus a la facul de Bellas Artes, que era donde estudiaban algunos de mis colegas por entonces, como Pamplona, por ejemplo. El tío se nos unió, a nosotros y a los Ña, una peña de cachondos mentales, que son los que sacaron la canción. El pobre no tenía ni idea de castellano, así que sólo le entendíamos del todo cuando las hermanas Mezquita, mujeres del mundo que, como él, sabían inglés, estaban con nosotros. Al principio se alquiló una habita en la casa compartida por el Pampli y Luis Paté de Marrano, pero luego decidió que era mejor gastarse la pasta de la beca en droga y dormir en los cajeros, mientras los otros le guardaban las pertenencias.

      Luego está el tema de las costumbres de los pueblos frente a la droga. Mientras aquí, no es que seamos oenegés, pero tendemos a compartirla con los colegas, allí es cada uno lo suyo. Rollo calvinista, imagino. Pero vamos, que nos chocaba el rollo de que el se iba SIEMPRE sólo al W.C. en los garitos y los demás, pues, era más rollo de "¿Te vienes al tiroteo?". Además él se apuntaba a los tiroteos de los demás, pero no iniciaba ninguno propio, ya me entendéis. Así que ya veis de dónde viene este rap en cuya letra (a diferencia de la Cajita de Anfetas) no participé para nada, pero que pienso plagiar todas las veces que haga falta. Ah, y los Ña sacaron algún orto tema más que ya os cantaré en otro festi, mani o KDD. Por cierto, el Jero un día se comió un tripi e, inexplicablemente, se puso a hablar castellano con una fluidez que parecía poseído. No es coña.

 

      Así las cosas, el descojono iba en aumento, ya empezaron los chistes, no llovía y eso era una fiesta. Tanto me reí y tanto canté, a pesar de mi pertinaz afonía, que el dolor de cabeza se apoderó de mí y tuve que acostarme, con intención de que fuese pa un rato... pero no, no, taba muerto. Aún así, me seguía descojonando ya en el saco con las chanzas de estos.


      "Laaastima que teeeermino el feeestival de hoooy..." pero siempre hay tiempo para el último mini y, tras despedirnos de las Koplovitz y el Rastudo, que partieron de inmediato, la Klau y yo fuimos a por él al bar, nos despedimos cortésmente de los alcoyanos yendo a sus tiendas y regresamos para empezar la recogida. Vane se pasó con un colega y sebas se despertaba poco a poco de la juerga de hace unas horas. Entre tanto, los vecinos, unos majetes chavales de Barna, tenían lío con su tienda quechua. No podían desmontarla y fueron pidiendo ayuda primero a la Klaudia y luego a todo aquél que pudieron, pero nada, que ej que era un modelo rarro rarro rarro, así que estuvimos una horita como unos jubilados en una obra, hasta que apagaron, encendieron y resuelto el problema.

      Viene Omar, se va a ayudar a Neska a recoger su canadiense, recogemos y recogemos sin parar y luego a llevarlo tó al Piolín en un par de viajes. Despedida telefónica del Pin y regreso a los mandriles, con paradas en Cheste (¡peaso circuito!) en donde hay un garito que se llama KISS y era el logo del grupo, Chiva y, finalmente, Requena, en donde pudimos tapiñarnos la ya tradicional pizza de fin de festival. Ya en la city, M-50 chapá, una perra tonta que me dio con coger la M-45 (menos mal que Klau me explicó como iba el tema), M-40, pa Mounstruoles, pa Madrid y a dormir.


      Resumiendo, unos de los mejores días de mi vida. No sé lo que habrá significado para otras personas, pero si en la vida sufrimos y trabajamos, es para luego tener momentos como estos. Y si no se pasan con los amigos, mejor quedarse en casa viendo la tele.


¡¡¡¡VIVA EL KOMANDO LEPROSO ME CAGO EN DIOX!!!!!

 


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