FIBRA

El Komando Leproso
Estrella LeprosaSI LA FIBRA ME DA AIRES....1Estrella Leprosa

EN ESTE BLOQUE:

1.- McCourt, Frank, Las cenizas de Ángela (1)
2.- McCourt, Frank, Las cenizas de Ángela (2)
3.- Vázquez Figueroa, Alberto, Ícaro
4.- Vázquez Montalbán, Manuel, Los pájaros de Bangkok / El Premio
5.- Mailer, Norman, Los tipos duros no bailan
6.- Etxebarría, Lucía, Amor, curiosidad, prozac y dudas
7.- Judith, 16:7-11   
8.- Posadas, Carmen, Pequeñas infamias
9.- Montero, Rosa, La hija del caníbal
10.- Mendiluce, José María, Pura vida (1)
11.- Cervantes, Miguel de, Don Quijote (1)
12.- Mañas, José Ángel, Ciudad rayada
13.- Cervantes, Miguel de, Don Quijote (2)
14.- Cervantes, Miguel de, Don Quijote (3)
15.- Mayoral, Marina, Recuerdo imborrable
16.- Mendiluce, José María, Pura vida (2)
17.- Stevenson, Robert Louis, Dr.Jekyll y Mr.Hyde

18.- Quevedo, Francisco, Historia del Buscón
19.- Cervantes, Miguel de, Don Quijote (4)
20.- Cervantes, Miguel de, Don Quijote (5)
21.- Vázquez Figueroa, León Bocanegra
22.- Walpole, Horace, El castillo de Otranto
23.- Sanpedro, José Luís, El amante lesbiano
24.- Sharpe, Tom, Exhibición impúdica
25.- Puértolas, Soledad, Queda la noche
26.- O’Brien, John, Leaving las Vegas
27.- Moro, Tomas, Utopía(1)
28.- Moro, Tomas, Utopía(2)
29.- Moro, Tomas, Utopía(3)
30.- Moro, Tomas, Utopía(4)
31.- Foxá, Agustín de, Madrid de corte a checa (1)
32.- Foxá, Agustín de, Madrid de corte a checa (2)
33.- Foxá, Agustín de
, Madrid de corte a checa (3)


MÁS ENTREGAS...


33ª Entrega (01-04-04)

             De cómo “ajusticiaban” los milicianos a los enemigos de la república. “MADRID DE CORTE A CHECA”, de Agustín de Foxá. Y ya se sabe el dicho: ”Cuando las barbas de tu vecino veas cortar…”

--------------------------------------------------

         “Ya apagaban los faroles por miedo a los bombardeos, y los tranvías últimos pasaban por las rondas con sus lucecitas trágicas, pintadas de un azul verdoso. Cruzaban por delante de su casa. Ya estaría él a esas horas, en su alcoba, leyendo sus libros, bajo la luz amiga de la lámpara familiar. Miró a sus compañeros; uno era un muchacho joven, de la edad de su hijo; el otro un hombre maduro, de aire eclesiástico. Pararon frente a las vallas puntiagudas de unos solares. Bajo el farol, con su bombilla pintada, unos carteles anunciaban un festival en la Zarzuela a beneficio de los hospitales de sangre. Y había salido la luna.
         - Poneos allí.
        Los alinearon contra la pared de ladrillo de una casa. No sabía cómo se llamaban, quienes eran, aquellos hombres, con los que dentro de unos segundos iba a hacer el gran viaje sin retorno.
         - ¿Queréis algo?
         El muchachito alargó un papel:
         - Que telefoneéis a este número, es mi madre.
         Y les entregó una medalla.
         Se aproximó a don Carlos un miliciano.
         - Bueno, dame el reloj; porque no te va a servir para nada en el otro mundo.
         Ordenó el jefe:
         - Uno a uno.
         Así duraba más el espectáculo. Fue primero el jovencito. Estaba pálido. Le apuntaron y en un segundo vieron toda su infancia de niño mimado y a su padre regañando a su hermano cuando le apuntaba con una escopeta de aire comprimido.”No se debe jugar con las armas, que el diablo las carga.”
         ¡Qué pensaría ahora su padre, viéndole solo, niño, abandonado en la noche, ante seis fusiles cargados!
         - ¡Dios mío!
         Cerró los ojos y apretó la boca. Tenía cerrados los puños, convulsos, clavándose las uñas en la palma.
         - ¡Padre mío…!
         Sonó una descarga. Cayó como una ropa desprendida de un alambre.
         El señor taciturno se limitó a gritar:
         -¡Viva Crist…!
         No pudo terminar. Le volaron la frente, salpicando de masa encefálica los ladrillos.
         Don Carlos murió con dignidad.
         -¡Viva España!
         Aún se removía en el suelo. Flexionaba las piernas y las extendía convulso.
         -Parece un conejo.
         -Dale a ése, que entoavía se mueve.
         Un miliciano apoyó su revólver en la cabeza blanca.
         Al amanecer, estaban rígidos, acartonados. Se llenaba de hormigas la boca del muchacho, caído de bruces sobre su sangre seca.


(……)

         Era ya tarde. Los refugiados en la embajada de Fernando el Santo escuchaban voces en el tejado de la casa de enfrente y se asomaban temerosos, mirando por entre las persianas. Quebrando las tejas, unos milicianos perseguían a un hombre. Lo habían herido y estaba acurrucado detrás de una chimenea.
         Vieron cómo le empujaba al borde del tejado. Aquel hombre se agarraba desesperado a las tejas, que cedían, dejándole en las manos trozos rojizos. Le arrojaron a la calle. Rozó con un toldo de una tienda de ultramarinos, que suavizó el golpe, y en la acera aún seguía chillando. Unos niños que jugaban al fútbol en medio de la calle, aplaudían alborozados. Bajaron por la escalera los milicianos y lo remataron a culatazos.
         - Perro; a comer hierba.
         Se oían los golpes, y distinguíanse a través de los grupos las culatas en el aire ensangrentadas. Le dejaron allí porque hasta la madrugada no venían los coches de la basura a recoger los “fiambres”.
         Escribía un miliciano toscamente unas letras sobre un cartón, apoyándolo en la fachada. Lo colgó al cuello del muerto. Ponía:”Quinta Columna”.
         Los chicos siguieron jugando, pusieron las gorras y una chaqueta al otro lado del muerto, y así, aquel montón de carne y harapos les servía de portería.

         - ¡Pasa y centra!”


32ª Entrega (01-04-04)

             La Guerra Civil Española fue un enfrentamiento absurdo entre hermanos, que volvían a ser iguales llegada la hora de la muerte. Siguiendo con “MADRID DE CORTE A CHECA”, de Agustín de Foxá,  leemos hoy un fragmento en el que falangistas y rojos se toman una tregua en su lucha fraticida a la hora de velar a los muertos.

 --------------------------------------------------

          “Había en el centro de la mesa enyesada tres ataúdes. Se acercó un falangista.
         - Esos son dos coloraos
.

(……)

         Veían únicamente tres muertos a la luz verdosa del amanecer, y nadie se acordaba de si en vida saludaron con el puño cerrado o con la mano abierta. Se aproximó uno de las juventudes socialistas al grupo de Pedro.
        - ¿Quiere usted un pitillo?
         - Gracias.
         El falangista lo liaba torpemente; pero no se atrevía a tirarlo para no subrayar la modestia de aquel tabaco.
         - Traiga usted.
         Se lo lió con sus manos callosas y le ofreció la línea engomada para que lo mojara con la lengua.

         - Gracias.
         Había unos silencios embarazosos.
         -¿Dónde ha caído ese?
         - Frente al Real Cinema. En la boca del metro de Isabel II.
         Los socialistas se aproximaron al muerto.
         - Tiene un buen tiro, ¿verdad?
         - En mitad del corazón.
         - Verán ustedes los nuestros.

         Fueron los de
la Falange
al rincón. Eran dos obreros de Artes Gráficas. Lloraban los hermanos de uno de ellos. Los destaparon.
         - Mire usted qué balazo.
         Le había entrado la bala por la nuca, abriéndose en la frente. La tenía abultada, amoratada, con unos bordes sangrientos, y los ojos desorbitados. Todos se hermanaban en el horror del más allá.

         - En definitiva –decía el jefe socialista-, únicamente ustedes y nosotros sabemos morir, mientras los políticos se atiborran en los banquetes.”



31ª Entrega (16-03-04)


            La Segunda República Española (1931 - 1939) fue el segundo periodo en la Historia de España en el que la elección, tanto del Jefe del Estado como del Jefe del Gobierno, estuvo en manos del pueblo. Comenzó el 14 de abril de 1931, después de la abdicación del rey Alfonso XIII. En tanto se elaboraba la nueva Constitución, se constituyó un  Gobierno provisional presidido, primero, por  Niceto Alcalá Zamora desde el 14 de abril hasta el 14 de octubre de 1931, siendo sustituido por Manuel Azaña al dimitir aquel con motivo de la polémica desatada con la redacción de los artículos 24 y 26 de la nueva Constitución, referidos a la concepción laica de la misma.

             Agustín de Foxá nos relata en su libro “MADRID DE CORTE A CHECA” el final de la monarquía de Alfonso XIII y el comienzo de una nueva república en esta España que tanto nos hace padecer. Hete aquí unos extractos de la obra. Quien busque similitudes…allá él o ella: cualquier parecido con la realidad de estos últimos días es pura coincidencia…

 --------------------------------------------------

 
           
“La multitud invadía Madrid. Era una masa gris, sucia, gesticulante. Rostros y manos desconocidas que subían como lobos de los arrabales, de las casuchas de hojalata ya en los muros de yeso y cipreses –con olor a muerte en verano- cerca de las Sacramentales, en el borde corrompido del Manzanares. Mujerzuelas de Lavapiés y de Vallecas, obreros de Cuatro Caminos, estudiantes y burgueses insensatos.

         Algunos telegrafistas habían izado la bandera tricolor en el balcón de Correos y había un grupo de guardias civiles a caballo delante del Banco de España. Daba el sol en la franja morada, recién estrenada, de la bandera.

¿Una, dos, tres,
Muera Berenguer!

          Cantaban estúpidamente los pareados insultando al Rey:

 ¡No se ha marchao,
Que le hemos echao!

 
         Un grupo de modistas y marineros, algo borrachos, cogidos del brazo, gritaba dando saltos:

 Que se vaya,
Que se vaya.

 con el mismo sonsonete taurino del “otro toro, otro toro” de las corridas soporíferas.

          La multitud desbordaba por las aceras, se arracimaba en los tranvías. Grupos de golfos se instalaban en las ramas de las acacias.

 Alirón, alirón,
el Rey es un ladrón.

          Subía por la Castellana una mascarada. Un hombre de nariz borbónica con una corona de papel ladeada en la cabeza y dos grandes maletas. Le gritaban, riéndose, los falsos cortesanos: “Vamos, Alfonsito; date prisa, que dan candela”.

 
(……)

         El concepto de libertad de pensamiento empezaba a cuajar en la joven República española.

         Olían las calles a sudor, a vino; polvo y gritos. Pasaban los camiones con hombres arrebatados, enronquecidos, en mangas de camisa, y las golfas de San Bernardo y de Peligros con los pechos desnudos, envueltas como matronas de alegoría en las banderas tricolores y rojas. Era el día de los instintos sueltos. Nadie pagaba en los tranvías ni en los cafés. Vomitonas en las esquinas, abortos en la Dehesa de la Villa , pellizcos obscenos y el sexo turbio que se enardecía en los apretones.

      -Oiga joven, no se aproveche.
- Pa eso estamos en la República.

(……)

         -Dadme, señor, el poder y en menos de dos meses os devuelvo una España monárquica.
      Don Alfonso miró desde el balcón la gran plaza colmada. Insultaban ya a las infantas; le amenazaban. Recordaba las grandes manifestaciones en aquel mismo sitio, en sus días de gloria, cuando su boda, a la vuelta de su viaje a Italia. Comprendió que con unos escuadrones disolvería todo aquello, pero imaginó también la sangre de sus súbditos manchando el basamento de las estatuas de sus antepasados.
         - No; me voy. No quiero verter una gota de sangre.
         Bajaron las maletas al auto y la manta de viaje. Se despidió de
la Reina
, que recogía sus lágrimas en la espuma de un breve pañuelo. Besó al Príncipe de Asturias, enfermo; a los demás infantes. Le besaban las manos los Grandes de España, confundidos aquel día con los criados.
         En el rellano de la escalera, como en las grandes ceremonias de presentación de credenciales o imposiciones del Toisón de Oro, estaban rígidos los alabarderos. Gritó el comandante:
         - ¡Viva el Rey!

            - No –corrigió Don Alfonso-. ¡Viva España!”


30ª Entrega (15-03-04)

             De las posesiones en Utopía…

 --------------------------------------------------

          “(…) Compran las piedras sin tallar, sin el oro de su montura, y no sin el juramento y la garantía del vendedor sobre su autenticidad, pues temen equivocarse en si una piedra es falsa o verdadera. No ven, pues, la razón de los utópicos de que se disfrute menos contemplando una piedra artificial cuando se exigen tantas garantías por una auténtica, siendo tan difícil que el ojo humano distinga la una de la otra. ¡Por Hércules!, tanto debería valer una y otra ante nuestros ojos como ante un ciego. Y los que acumulan bienes en cantidades excesivas sin mayor utilidad que el placer de contemplar su riqueza, ¿se engañan con un placer real o se apasionan por uno imaginario?

        Existen otros que caen en el vicio contrario, escondiendo el tesoro, sustrayéndolo a cualquier utilidad, incluso a sus miradas, y tanto temen que se les pierda que en la realidad ya está perdido para ellos, pues devolviéndolo a la tierra es sustraerlo a la utilidad de uno mismo y a la de todos los mortales. Al enterrar el tesoro, se tranquiliza el corazón falsamente, volviendo la alegría a su espíritu, pero se cae en una absurda equivocación, porque si te roban el tesoro que tienes escondido y no te enteras y falleces diez años más tarde sin saberlo, ¿qué te importa que durante los diez años que viviste de más después que te robaran el tesoro faltase o estuviera intacto? En ambos casos el tesoro no te sirvió para nada.”


29ª Entrega (12 -03-04)

             De las relaciones mutuas en Utopía…

  --------------------------------------------------

          Cada familia entrega los productos de su trabajo a unos almacenes especiales, los cuales se preocupan de seleccionarlos y repartirlos según su especie en diferentes almacenes. Cada padre de familia va a buscar allí lo que precisan él y sus familiares, y recoge lo que quiere, sin dar dinero ni otra cosa a cambio. ¿Por qué no habrían de entregárselo? Poseyendo tanta abundancia de todo, ¿qué temor hay de que nadie solicite más de lo preciso?, pues ¿a quién se le ocurriría desear cosas vanas si está seguro de que no ha de faltarle de nada?

        El miedo a las privaciones es el motivo que hace egoístas y avaros a todos los seres vivientes, y en el hombre el orgullo, pues le hace jactarse de la exhibición de cosas vanas para distinguirse de los demás, vicio que las instituciones de Utopía no toleran en modo alguno.”


28ª Entrega (12-03-04)

             De los magistrados en Utopía…..

 --------------------------------------------------

          “El Senado nunca trata una proposición el mismo día en que se presenta, sino que la aplaza hasta la próxima sesión para que nadie manifieste confusa y desordenadamente lo que primero se le ocurra y tenga después que buscar razones para su defensa no muy apropiadas al interés público, impulsado por una vergüenza perversa y fuera de tono, que le lleve a halagar antes su amor propio que el interés de la nación, no dando a entender que no pensara con detenimiento, cuando, si lo hubiera advertido al empezar, habría hablado con más conocimiento de causa.”



27ª Entrega (11-03-04)

             Ahora que no falta casi nada para las elecciones, me gustaría que leyerais un texto que escribió Tomás Moro allá por el siglo XV, en el cual hablaba sobre un estado ideal (y no me refiero al estado de embriaguez, ni tan siquiera al estado de buena esperanza).  “Utopía” era un imposible por aquella época, pero ahora lo es todavía más.

  --------------------------------------------------

         “Considero desastrosos y despreciables todos los consejos que acabáis de dar al monarca, para quien lo honorífico y austero reside en enriquecer a su pueblo más que a sí mismo. Los hombres instituyeron los soberanos para provecho suyo, no para el provecho de ellos; para poder vivir apaciblemente de su trabajo y de sus aspiraciones y estar exentos de percances. De modo que el deber fundamental del rey es procurar más por el bienestar de sus súbditos que por la felicidad personal, como el pastor, que debe cuidar de su rebaño y no de sí mismo, pues para eso es pastor. Los que piensan que la pobreza del pueblo es una seguridad de paz para el Estado, están completamente equivocados, porque ¿dónde abundan más las riñas si no entre los pobres? ¿quién desea más cambiar el orden social si no aquel que no está conforme con su presente condición? ¿y no es el más astuto de los rebeldes el que confía ganar algo porque ya no le queda nada que perder?.

         Un monarca que es despreciado y odiado y que sólo se sostiene a fuerza de ultrajes, y despojando y empobreciendo a su pueblo, obraría mejor dejando rápidamente el poder y valiéndose de esos medios para retenerlo, con los cuales, aunque conserve el título, pierde din ninguna duda la dignidad. Gobernar unos súbditos empobrecidos no es propio de la majestad de un rey, quien debe imponer su autoridad a los ricos y a los negociantes.”


26ª Entrega (02-03-04)

             Este fin de semana me he leído “LEAVING LAS VEGAS”, de John O’Brien. No he visto la película (imagino que much@s de vosotr@s sí), ni tenía la más remota idea de lo que iba, pero supongo que no será ni la décima parte de dura como lo es el libro. Impresiona, la verdad es que impresiona.
            Tomado más a guasa podríamos decir que así es como acabaremos más de un@ si seguimos este ritmo…Vean ustedes, vean.

--------------------------------------------------

 
      “ El tiempo se ha convertido en algo muy importante para él, mucho más de lo que era cuando tenía un trabajo. Demasiadas veces ha despertado a las tres de la madrugada, tras haber perdido el conocimiento la noche anterior, y se ha encontrado con que no había ni una sola gota de alcohol en casa. Ha sentido que el pánico aumentaba en progresión geométrica conforme el correr de los minutos le marcaba la eternidad existente entre él y el mundo legalmente húmedo de las seis de la mañana. Sus bien dispuestas reservas de alcohol, que lo ayudarían a cruzar la tundra de dos a seis, a menudo se consumían a ciegas desde el abismo, después de que él hubiese cruzado la frontera de toda planificación cuidadosa. En una ocasión renunció a la espera y se fue corriendo al supermercado abierto toda la noche, donde se sintió agradecido por el privilegio de haber pagado un sobreprecio por una botella tamaño familiar de colutorio bucal. Ocho minutos más tarde, con el coche aparcado delante de su apartamento, la botella estaba medio vacía y él ya había empezado a calmarse. Apagó el motor del coche, detuvo la combustión interna.
          Así pues, su vida está marcada por los límites impuestos por la ley y las banderas rojas de las costumbres.

(……)

          - Hola –dice ella, y le besa la mejilla sudorosa. Al advertir el estado en que se encuentra, vuelve a su faena en la cocina. A su juicio es una escena demasiado desoladora para mirarla-. Probablemente no quieres oír hablar de ello ahora mismo, pero he comprado arroz. He pensado que podrías comer un poco. Así que si más tarde tienes hambre dímelo y te lo prepararé enseguida.
         Se vuelve hacia él sonriendo, con la mano en la cadera, en una burlona parodia de su papel de ama de casa.
         - De acuerdo –murmura él-. Voy al baño. Tomaré una ducha –añade, y sale tambaleándose de la cocina, con un litro de vodka en cada mano.

         Es un atardecer extraño y nuboso en Las Vegas, y la luz difusa del sol se ve aún más enturbiada por la ventanita traslúcida del lavabo. Como tiene las palmas sudadas le resulta difícil coger la botella de vodka por el cuello, pero con las dos manos puede beber y dejar luego la botella sin ningún incidente. Inclinado sobre el lavabo, aferrado a la fría porcelana, vomita de inmediato, tal como había previsto, y lo intenta otra vez. Hasta que no abre la segunda botella no es capaz de conservar nada en el estómago. Cinco minutos más tarde ya se mantiene en pie con mayor firmeza y se las arregla para darse una ducha rápida, interrumpida de vez en cuando por tragos escrupulosamente espaciados. Treinta minutos después de entrar en el baño, sale con las dos botellas vacías y se siente lo bastante bien como para sonreír y dispuesto para su primera bebida del día.”



25ª Entrega (27-02-04)

             Hoy, desde su novela “QUEDA LA NOCHE”, Soledad Puértolas nos hace una reflexión sobre la vida matrimonial…bueno, sobre la vida en sí. Sobre los estancamientos, sobre las rutinas, sobre las monotonías….

            Raquel ve, después de mucho tiempo, a su hermana 12 años menor y se sumerge en cierta reflexión…

--------------------------------------------------

       “ Raquel miraba pensativa la servilleta de papel que tenía entre sus dedos.
         - De todos modos -dijo-, aunque Fernando no me gustaba, la historia me resultaba atractiva. Casi me daba envidia. Un amor clandestino –suspiró-. Mi vida es tan vulgar. El mes pasado hizo veinte años del día de mi boda. Es absurdo dar un significado a los aniversarios, pero no pude evitar pensar un poco. Me sorprendí haciendo un recuento y un recuento algo negativo –sonrió, disculpándose-. Me siento atrapada. Tengo cuarenta y cuatro años y mi vida está completamente encauzada. Dejé de trabajar cuando el primer embarazo y ya no encontraría ningún trabajo. Si quisiera cambiar mi vida no tendría fuerzas, ni la suficiente convicción. Realmente, no quiero cambiar mi vida porque no creo que haya nada mucho mejor, pero esto cada vez me gusta menos.”
 


24ª Entrega (06-02-04)

             Y tras el paréntesis sufrido por nuestra querida serie “Si la fibra me da aires…yo leo!”, retomamos hoy la lectura con una novela del cachondo de Tom Sharpe. Todo el mundo ha leído o ha oído hablar de su famoso Wilt, pues bien, el libro que hoy toca no es Wilt, no señor, pero es otra de sus hilarantes obras: “Exhibición impúdica”. La acción se sitúa en Zululandia, un país imaginario de Sudáfrica. En el (extenso) extracto que tenemos a continuación se nos narra un divertido episodio en el que el comandante de la policía de la capital, Van Heerden, intenta por medio de una técnica novedosa que sus policías aborrezcan a las nativas, con el fin de evitar la mezcla de razas y preservar así la “supremacía” de los blancos en el país. Lo malo es que, a veces, la ficción se asemeja tanto a la realidad….

 --------------------------------------------------

  Verkramp dijo que no le sorprendía lo más mínimo. Mientras comían, la doctora von Blimenstein le explicó que era precisamente una forma modificada de la terapia de aversión la que pensaba aplicar a los policías de Piemburgo implicados en casos de mestizaje. Verkramp tenía la mente un poco embotada por la ginebra y el vino y no acababa de entender.
     - No entiendo la…-empezó a decir.
   - Mujeres negras desnudas –dijo la doctora, sonriendo a su carne a la brasa-. Proyectar diapositivas de mujeres negras desnudas y administrar una descarga eléctrica al mismo tiempo.
Verkramp la miró con franca admiración.
    - Ingenioso –dijo-. Maravilloso. Es usted un genio –la doctora von Blimenstein sonrió bobaliconamente.

(……)

          El peligro de que Sudáfrica se convirtiera en un país de gentes de color ya no asediaría a sus dirigentes blancos. Con la doctora von Blimenstein a su lado, Verkramp instalaría por todo el territorio clínicas en las que los blancos pervertidos se curaran de sus deseos de mujeres negras mediante la terapia de la aversión. Se inclinó hacia la mesa, hacia los encantadores senos de la doctora y el cogió una mano.
         - La amo a usted –dijo sencillamente.

(……)

          …el Luitenant Verkramp se concentró en la campaña contra los policías con tendencias al mestizaje, a la que en clave había dado el nombre de “Lavado Blanco”. Ateniéndose a las directrices del doctor Eysenck, había decidido probar con apomorfina y electrochoque y envió para ello al sargento Breitenbach a un farmacéutico mayorista con un pedido de cien jeringuillas y nueve litros de apomorfina.
         - ¿Nueve litros? –preguntó incrédulo el farmacéutico-. ¿Seguro que no se ha equivocado?
         - Seguro –dijo Breitenbach.
         - ¿Y cien jeringuillas? –preguntó el farmacéutico, que no podía dar crédito a sus oídos.
         - Eso dije –insistió el sargento.
       - Sé que lo dijo, pero es que me parece imposible. Dígame, en nombre de Dios, lo que se propone hacer con nueve litros de apomorfina.
         El sargento Breitenbach tenía ya instrucciones de Verkramp.
         - Es para curar a los alcohólicos.
         - ¡Válgame Dios! –dijo el farmacéutico-. No sabía que hubiera tal cantidad de alcohólicos en el país.
         - Se ponen malos con esto –le explicó el sargento.
        - Ya lo creo –murmuró el farmacéutico-. Y con nueve litros seguro que hasta se mueren. Y seguro que queda bloqueado todo el sistema de alcantarillado de la ciudad, además.

 (……)

         …Verkramp subió a inspeccionar las celdas dispuestas para el tratamiento. Había en cada una de ellas una cama situada frente a una pared encalada, y junto a la cama, en una mesita, un proyector. Sólo faltaban las diapositivas. Verkramp volvió a su despacho y llamó al sargento Breitenbach.
         - Vayan a Adamville con un par de furgones y tráiganse a unas cien negras –ordenó-. Procure que sean atractivas. Las trae aquí y que el fotógrafo les saque fotos en pelota…
         Así que el sargento Breitenbach se fue a Adamville, el barrio negro de Piemburgo, para cumplir lo que a primera vista parecía una orden muy simple, pero que en la práctica resultó bastante complicado.
         Cuando sus hombres consiguieron arrancar a unas doce chicas de sus hogares y meterlas en el furgón, se había congregado una multitud furiosa y toda la barriada estaba alborotada.
         - Devuélvannos a nuestras mujeres –gritaban.
         - Déjennos salir –gritaban las chicas del furgón. El sargento Breitenbach intentó explicarse.
      - Sólo queremos retratarlas desnudas –les dijo-. Es para evitar que los policías se acuesten con mujeres bantúes.
         Como explicación resultaba poco convincente. Como es lógico, la multitud creía que retratar a mujeres negras desnudas produciría precisamente le efecto contrario.
         - Dejen ya de violar a nuestras mujeres –gritaban los africanos.

 (……)

          - ¿Quiere que vayan a por más? –preguntó.
         - Claro. Con ésas no hay bastante –dijo Verkramp-. Que las fotografíen y las devuelvan. Ya se calmarán cuando vean que no las han violado.
         - Sí, señor –dijo el sargento, no muy convencido.
         Bajó al sótano, donde el fotógrafo de la policía tenía ciertas dificultades para conseguir que las chicas se estuvieran quietas. Al final, el sargento tuvo que sacar el revólver y amenazarlas con disparar si no cooperaban.
         La segunda visita a Adamville fue mucho peor que la primera. El tomar la sabia precaución de hacerse escoltar por cuatro carros blindados y algunas camionetas cargadas de agentes armados no sirvió de mucho. El sargento ordenó que dejaran salir a las chicas y dijo a la multitud enfurecida:
         - Como podéis ver no les ha pasado nada.
         Las chicas salieron atropelladamente de los furgones, desnudas y magulladas.
         - Amenazó con dispararnos –gritó una de ellas.
         Siguió a estas palabras un tumulto y en el intento de coger a otras noventa chicas para someterlas al mismo tratamiento, la policía mató a cuatro africanos e hirió a doce. El sargento Breitenbach abandonó el escenario de la matanza con otras veinticinco mujeres y un corte encima del ojo izquierdo causado por una pedrada.
         - Malditos cabrones –dijo, mientras se alejaban; comentario éste que tendría funestas consecuencias para las veinticinco mujeres del segundo grupo, a quienes fotografiaron y violaron debidamente en la comisaría, antes de dejarlas en libertad para que volvieran por su cuenta a casa. Aquella noche, el jefe de policía en funciones, verkramp, comunicó a la prensa que habían resultado muertos cuatro africanos en una pelea tribal en Adamville.

 (……)

          -¿No es hora de empezar ya, señor? –dijo, dándole un suave codazo. El Luitenant se interrumpió.
         - Sí. Iniciemos el experimento.
         Los ”voluntarios” pasaron a las celdas; les hicieron desnudarse y ponerse las camisas de fuerza colocadas sobre las camas a modo de pijamas. Hubo a este respecto cierta dificultad y fue precisa la ayuda de algunos suboficiales para que uno o dos de los voluntarios más corpulentos se las pusieran. Pero al final los diez hombres quedaron atados y Verkramp llenó la primera jeringuilla de apomorfina.
         El sargento Breitenbach le contemplaba preocupado.
      - El médico dijo que mucho cuidado con la dosis –susurró-. Dijo que si sobrepasábamos los 3 cc podría morir alguno.
      - ¿No irá usted a acobardarse ahora, eh sargento? –le preguntó Verkramp. El voluntario miraba la aguja, desde la cama, con ojos desorbitados.
         - He cambiado de idea –gritó desesperado.
         - Vamos, no diga bobadas –dijo Verkramp-. Lo hacemos por su bien.
        -¿Por qué no probamos primero con un cafre? –preguntó el sargento Breitenbach-. Quiero decir que no estaría bien visto que muriera alguno de estos hombres, ¿no le parece?
         Verkramp lo pensó un momento.
         - Creo que tiene razón –dijo al fin.
         Bajaron a las celdas de la planta baja e inyectaron a algunos africanos detenidos por sospechosos cantidades diversas de apomorfina. Los resultados confirmaron plenamente los temores del sargento Breitenbach. Cuando el tercer negro entró en coma, verkramp empezó a preocuparse.
         - Es un material fuerte –admitió.
         - ¿No sería mejor limitarnos a las descargas eléctricas? –preguntó entonces el sargento.
         - Creo que sí –dijo Verkramp con tristeza. Esperaba lleno de ilusión el momento de poder inyectar a los voluntarios. Mandó al sargento a buscar al médico de la policía para que firmara los certificados de defunción y volvió a la planta superior. Comunicó a los cinco voluntarios que habían sido elegidos para el tratamiento de apomorfina que no se preocuparan.

         - En vez de inyectarles, les someteremos al electrochoque –les dijo, y conectó el proyector. En la pared del fondo de la habitación, apareció una mujer negra desnuda. Todos los voluntarios tuvieron una erección. Verkramp movió la cabeza.
         - Repugnante – musitó, uniendo el terminal de la máquina de electrochoques al glande del paciente con un trozo de esparadrapo-. Mire –explicó el sargento que se sentaba junto a la cama-, cada vez que cambie la diapositiva, le dará una descarga eléctrica así –y movió enérgicamente el mando del generador y el policía de la cama se retorció convulsivamente y chilló. Verkramp examinó entonces el pene del individuo y se quedó impresionado-. Ya ve usted cómo funciona –dijo, y cambió la diapositiva.

 (……)

        Por fin mandó que le trajeran un catre y se acostó en el pasillo a descansar un poco.
         Estoy exorcizando el mal”, pensó; e, imaginando un mundo sin lujuria, se quedó dormido.


23ª Entrega (26-06-03)

       Esta entrega de fibra veraniega, rayando ya en el límite de las vacaciones, va dedicada, con todo mi amor, a la lista de correo del Komando Leproso.
      De Jose Luis Sanpedro, EL AMANTE LESBIANO.
      Con todos ustedes….

--------------------------------------------------

      “- ¡El desprecio!...- rechaza mi padre con la voz más desdeñosa imaginable-. El desprecio lo temen los poderosos porque les debilita; ellos prefieren ser odiados porque eso es reconocer su fuerza. Los débiles nos confirmamos en ese desprecio ajeno porque es nuestra identidad. “El que se humilla será ensalzado”, lo dicen hasta los que necesitan dios, y es que al instalado en la sumisión no se le puede rebajar más.
      - No comprendo- me atrevo a interrumpirle.
      Me contempla benévolo:

      - Me extraña, con la vida que has llevado. Cuando el sumiso se encara con el fuerte, retándole a que le degrade, y el fuerte reacciona maltratando y humillando, hace precisamente lo que desea el sumiso. Es decir, le obedece, se convierte en su instrumento, aunque crea estar dominando…Mientras no te desprecies a ti mismo, ríete del desprecio ajeno y vive según tu propia verdad.”



22ª Entrega (20-06-03)

       Como hace tiempo que os tengo alejados de la literatura, hoy toca ración doble!!! Empezaremos con un pasaje de una de las primeras novelas góticas de la historia (o la primera clasificada como tal, creo recordar): EL CASTILLO DE OTRANTO, de Horace Walpole. En ella, como en el resto de las venideras, se nos narran las vicisitudes e infortunios de un príncipe usurpador que recibe venganza del legítimo, agravando la situación con la actuación de seres del más allá. Pero lo interesante es recordar que las mujeres de aquella sociedad medieval las pasaban canutas y asumían con rigor el papel del macho dominante. En este caso Hippolita, la mujer de Manfredo, el príncipe regente, ,habla con su hija y su nuera póstuma sobre la decisión de casar a la primera con Federico el sesentón por motivos puramente políticos.

      En el segundo texto retomamos a LEÓN BOCANEGRA, de Vázquez-Figueroa. Aquí nos vuelve a hacer ciertas reflexiones sobre la existencia de Dios Todopoderoso (aprovecho la oportunidad para saludar al Capellán Tizotabi, deseándole que se reponga pronto de lo suyo). Recordemos que el protagonista de la novela se haya preso por los fénecs en una salina perdida en medio del desierto, sabiendo que va a morir tras haber padecido lo indecible, y casualmente acompañado de un religioso que empieza a dudar de su fe tras vivir en sus carnes las atrocidades de estos piratas del desierto. 

      Pos eso, a leer, leches!!!

             --------------------------------------------------

       “- Mis queridas hijas –dijo Hippolita, conmovida-, vuestra ternura me abruma…, pero no debo ceder. No nos corresponde a nosotras elegir por nuestra cuenta: deben decidir por nosotras el cielo, nuestros padres y nuestros maridos. Tened paciencia hasta que sepáis lo que han determinado Manfredo y Federico. Si el marqués acepta la mano de Matilda, sé que ella se apresurará a obedecer. Que el cielo se interponga para evitar lo demás. ¿Qué quieres decirme, hija? –continuó, viendo que Matilda se arrojaba a sus pies llorando copiosamente y sin decir nada-. Pero no, no me respondas, hija; no debo oír una palabra en contra de la voluntad de tu padre.”

          (……) 

       “- ¿Quién puede asegurar dónde se encuentra exactamente la salvación eterna? ¿Quién asegura que no es más lógico amar a Dios mientras se cazan monos en libertad, que mientras se corta caña encadenado? El odio a quien nos sojuzga puede conducir muy fácilmente al rechazo hacia quien tiene el poder de evitar tal vejación y sin embargo no hace nada por impedirlo.- Dijo el cura.
      - ¿Dios?
      - ¿Quién si no?

      - Extraño cura, a fe mía.
     - Hace años dejé de considerarme cura –puntualizó el mugriento anciano-. Ya no me siento cura, ni sacerdote, ni misionero, ni tan siquiera siervo de cristo.

      - En ese caso, ¿qué hace aquí?

      - ¡Y yo qué sé!”



21ª Entrega (04-06-03)

       ¿Habíais visto alguna vez a un cura renegar de sus creencias? Pos yo si, bueno, verlo verlo, lo que se dice verlo, pues no. Pero en el siguiente fragmento de “LEÓN BOCANEGRA”, de Alberto Vázquez Figueroa, el autor hace una reflexión muy buena sobre el tema.

      Resulta que el protagonista de la novela ha sido hecho preso por unos “moros” salvajes, y es recluido en unas minas de sal en el interior del continente africano para trabajar en su extracción. Las condiciones de “trabajo” son más que infrahumanas, y todos los presos saben que la única salida de aquel infierno es la muerte. Es más, muchos simplemente “dejan de vivir” para no pasar por eso.

      Aquí lo vemos hablando con un sacerdote cristiano que se encuentra en su misma situación y pone en duda la existencia de su propio DIOS.

         --------------------------------------------------

      “- ¿Serías capaz de suicidarte?
       - Naturalmente –le respondió el cura.
       - Pero eso es pecado. Un pecado mortal.
      - El peor pecado es que alguien, sea quien sea, consienta en que tengamos que padecer lo que estamos padeciendo. O lo que yo he padecido en aquella salina. Quien consiente tal cosa no tiene derecho a esperar que se respeten sus leyes.
      - Suena a blasfemia.
     - Blasfemar constituye siempre el último recurso. Estoy cansado de huir y de esconderme; de vivir peor que la más miserable de las bestias; de pasar calor, hambre y sed. Y sobre todo de saber que me encuentro a miles de millas de mi mundo y no saber si algún día regresaré.”

           


20ª Entrega (30-05-03)

       Y siguiendo con la fabulosa serie minimalista “Si la fibra me da aires…yo leo!!”, hoy vamos a sacar a la población de un error en el que se haya inmersa desde hace ya ni se sabe. Es sobre la famosa expresión “…con la iglesia hemos topado, amigo Sancho”, que muchísima gente usa para dar a entender que, tras largas y penosas gestiones para resolver una situación, se encuentran por fin con un problema insondable que les hace desvanecer toda esperanza de lograr su propósito o fin (válgame dios, todo esto me ha salido de un tirón, os lo juro!). Pues bien, amiguitas y amiguitos del mundo mundial, ni dicha expresión viene a tener un significado tal y como lo entendemos nosotros, ni siquiera dicha expresión es exactamente dicha expresión.

       En el siguiente extracto del QUIJOTE, vemos a nuestra querida pareja de hecho, formada por el titular de la obra y su fiel escudero Sancho, que dirigen sus pasos hacia la población del Toboso, para que Don Quijote pueda conocer, por fin, a su imaginaria amada Dulcinea. Y todos sabemos que, según la trastocada cabeza de nuestro caballero, su señora habitaba en un “grande e lujoso” castillo. Pues bien, lo primero que hacen al llegar al pueblo es intentar localizar el alcázar de dicha fortaleza, para así conseguir dar con su domicilio. Veamos lo que ocurre y de dónde proviene la expresión de marras.

             --------------------------------------------------

       “- Hallemos primero una por una el alcázar –replicó don Quijote-; que entonces yo te diré, Sancho, lo que será bien que hagamos. Y advierte, Sancho, que yo veo poco, o que aquel bulto grande y sombra que desde aquí se descubre la debe de hacer el palacio de Dulcinea.
      - Pues guíe vuesa merced –respondió sancho-; quizá será así; aunque yo lo veré con los ojos y tocaré con las manos, y así lo creeré yo como creer que es ahora de día.
      Guió Don Quijote, y habiendo andado como docientos pasos, dio con el bulto que hacía la sombra, y vio una gran torre. Y luego conoció que el tal edificio no era alcázar, sino la iglesia principal del pueblo. Y dijo:
      - Con la iglesia hemos dado, Sancho.”


19ª Entrega (28-05-03)

       Y al hilo de la conversación del otro día con Guevara (también conocido como Drexx en los círculos más íntimos), en la que hablábamos de quejas, preocupaciones y pasta (anda, esto podría ser el título de una peli de esas raras…), os presento hoy otro extracto del QUIJOTE en el que Sancho Panza hace una fría reflexión sobre el asunto.

       Resulta que se va a celebrar una boda entre Quiteria (la más hermosa labradora del pueblo) con Camacho (el hombre más rico del lugar), pero dicha moza está previamente enamorada y es requerida por Basilio, un pastorcito que goza de todas las virtudes que ser humano pueda desear (es listo e ingenioso, trabajador, guapo, joven, buen espadachín, buen jugador de barra,…) pero que no tiene ni un real.

      Esto es lo que Sancho opina al respecto:

             --------------------------------------------------

     “ - Mas que haga lo que quisiere –respondió Sancho-; no fuera él pobre, y castrase con Quiteria. ¿No hay más sino no tener un cuarto y querer casarse por las nubes? A la fe, señor, yo soy de parecer que el pobre debe de contentarse con lo que hallare, y no pedir cotufas en el golfo. Yo apostaré un brazo que puede Camacho envolver en reales a Basilio; y si esto es así, como debe de ser, bien boba fuera Quiteria en desechar las galas y las joyas que le debe de haber dado, y le puede dar, Camacho, por escoger el tirar de la barra y el jugar de la negra de Basilio. Sobre un buen tiro de barra o sobre una gentil treta de espada no dan un cuartillo de vino en la taberna. Habilidades y gracias que no son vendibles, mas que las tenga el conde Dirlos; pero cuando las tales gracias caen sobre quien tiene buen dinero, tal sea mi vida como ellas parecen. Sobre un buen cimiento se puede levantar un buen edificio, y el mejor cimiento y zanja del mundo es el dinero.”


18ª Entrega (19-05-03)

       Bueno, y siguiendo con las lecturas básicas recomendadas, hoy toca la “HISTORIA DE LA VIDA DEL BUSCÓN LLAMADO DON PABLOS”, de Francisco de Quevedo. Esa obra maestra de la picaresca española del año catapún. En el extracto presenciamos una de las tantísimas situaciones de desgracia extrema a las que se ve sometido Pablos en sus correrías por la vida. Resulta que al muchacho, recién llegado a una nueva “residencia” le entran ganas de defecar, pero…se lo piensa mejor (y no porque el báter estuviera sucio, no…)

--------------------------------------------------

      “Levantéme con gran dolor de mi alma, viendo que estaba en casa donde se brindaba a las tripas y no hacían la razón. Diome gana de descomer aunque no había comido, digo de proveerme, y pregunté por las necesarias a un antiguo, y díjome:
      - Como no lo son en esta casa, no las hay. Para una vez que os proveeréis mientras aquí estuviéredes, dondequiera podréis; que aquí estoy dos meses ha, y no he hecho tal cosa sino el día que entré, como agora vos, de lo que cené en mi casa la noche antes.
     - ¿Cómo encareceré yo mi tristeza y pena? Fue tanta, que, considerando lo poco que había de entrar en mi cuerpo, no osé, aunque tenía gana, echar nada dél.”


17ª Entrega (14-05-03)

        Para tod@ aquell@ que me decís siempre que no me entero de los cotilleos, que no pregunto, que no estoy informado, que no sé quién es Leonardo Dantés, que desconozco el resultado del importantísimo partido jugado anoche, que no sé lo que es el Linux o el AMD o el Palladium, que no me entero de quién cumple años hoy o peor aún, que no sé cómo se llama la mitad de mis compañer@s de trabajo… Para tod@ vosotr@ va dedicado este extracto de “EL EXTRAÑO CASO DEL DR. JEKYLL Y MR. HYDE”, de Robert Louis Stevenson. He dicho!

             --------------------------------------------------

      “Soy muy reacio a hacer preguntas; se parece demasiado al día del Juicio Final. Inicia usted una pregunta, y es como poner en movimiento una piedra. Estás sentado en la cima de una colina; y allá va la piedra, y pone en movimiento otras; y finalmente algún pobre tipo (el último que hubieras pensado) resulta golpeado en la cabeza en su propio patio de atrás, y la familia tiene que cambiar de nombre. No, señor, hago mía esa regla: cuanto más extraño es el asunto, menos preguntas hago.”
 


16ª Entrega (05-05-03)

       Retomamos hoy el “PURA VIDA” de José María Mendiluce. ¿Recordáis la aventurita de Ariadna con el mulato Jonás, que os mandé el pasado día 9? Pues aquí seguimos siendo testigos mudos de sus “aventuritas”, pero hoy ella no participa, sino que contempla la escena como “sufridora en casa”. En el segundo extracto el autor nos hace una reflexión sobre la vida misma, sobre lo etéreo de nuestro paso por el mundo y sobre la codicia del ser humano respecto de los bienes materiales.

      Deleitémonos pues con Ariadna y Jonás…y su amiguito (por cierto, Teo, ¿te lo has empezado ya?).

--------------------------------------------------

       “Se acerca a su habitación. Ronquidos más intensos y olor a hombres. La puerta está entornada. La abre. Jonás está desnudo y roncando boca arriba, destapado. Sólo le cubre, en parte, el cuerpo de Luis, que apoya la cabeza en su entrepierna. El sexo de Jonás está como siempre duro, y la boca de Luis lo está rozando, abierta, agotada, con un reguero blanco y seco que le cae por la comisura de sus labios lujuriosos. Colillas, botellas, restos de comida y la luz de la mesilla derecha encendida, apuntando a un plato donde quedan varias rayas de coca.
      No la ven, no la sienten, no se inmutan.”

(……)

      “- El hombre no lo puede todo. Y aquí, la naturaleza nos lo recuerda muchas veces. Cuanto más la atacamos, más se defiende. Es triste, porque al final quizá gane el hombre. Pero el día que lo haga y mate la belleza, el hombre loco se habrá matado a sí mismo. Y querrá entonces devolver a la vida aquello que mató. Pero como un dios destructivo no podrá hacerlo. Y la última venganza de la naturaleza será arrastrar al hombre en su agonía. Y será el fin del mundo. De este mundo. Porque la vida renacerá, esta vez sin el error humano.”


15ª Entrega (30-04-03)

 
      Siguiendo con nuestra fantastibulosa serie “Si la fibra me da aires…yo leo!!!”, hoy presentamos un relato corto de Marina Mayoral titulado RECUERDO IMBORRABLE.  Vaya dedicado, aunque no tenga nada que ver, a los que parten mañana hacia tierras manchegas a participar activa o pasivamente en el Viñarrock 2003. Y tened cuidado con las drogas, que valen un pastón.

             --------------------------------------------------

       “El hombre miró a la mujer, en el otro extremo del cuarto.
   - El sábado, de paso que vengo a buscar a los niños, me llevaré los libros.
      La mujer siguió con los brazos cruzados, sin moverse.
   - Eres el hijo de puta más hijo de puta que he conocido en mi vida.
   - Pues deberías alegrarte de perderme de vista.
      La mujer se dejó caer en un sofá como un muelle que se destensa.
   - No puedo vivir sin ti- dijo muy bajo.
      El hombre suspiró con impaciencia.
   - Por favor, no empecemos de nuevo.
   - No te vayas. Podrás hacer lo que quieras, te lo juro. No te pediré nada. Pero no te vayas. Te lo ruego, te lo suplico de rodillas…
      Avanzó hacia el hombre e intentó abrazarlo. Él retrocedió un paso.
   - ¡Basta, por favor! Se ha acabado, ¿entiendes? Quiero a otra mujer, quiero vivir con ella. No te rebajes de ese modo. Que quede al menos un recuerdo digno.
      La mujer se irguió. Salió del cuarto y volvió enseguida con dos niños de la mano.
   - Papá nos deja para siempre. Se va con otra mujer y con otros niños.
   - ¡Estás completamente loca!- dijo el hombre sin alzar la voz.
      Se puso en cuclillas para hablar a la altura de los niños.
   - Vendré a recogeros el sábado e iremos al Parque de Atracciones. Lo pasaremos muy bien. Y me llevaré mis libros- añadió antes de salir.
      Cuando se oyó la puerta de la calle, la mujer dijo:
   - Hoy dormiremos los tres juntos- después fue a la cocina y abrió las llaves del gas.
      En la cama, el hijo mayor preguntó: “¿Se va con otros niños? ¿Se olvidará de nosotros?”
      La mujer los abrazó y dijo con voz tranquila:

     -Duerme, cariño. Papá nunca podrá olvidarse de nosotros.”

 


14ª Entrega (28-04-03)

       Bueno, y hoy, como es lunes, seguimos con el QUIJOTE. La siguiente escena es de todos bien conocida, y por eso la traigo a colación. Trátase aquí de cuando don Alonso la emprende a espadazos con los cueros de vino en la venta, y del achaque a producto de encantamiento que hace el mismo insensato, aún a pesar de la llamada al orden de Sancho Panza. Todo un clásico.

             --------------------------------------------------

       - Bien puede vuestra merced, señor Triste Figura, dormir todo lo que quisiere, sin cuidado de matar a ningún gigante, ni de volver a la Princesa su reino; que ya todo está hecho y concluido.
      -Eso creo yo bien —respondió don Quijote—, porque he tenido con el gigante la más descomunal y desaforada batalla que pienso tener en todos los días de mí vida, y de un revés, ¡zas!, le derribé la cabeza en el suelo, y fue tanta la sangre que le salió, que los arroyos corrían por la tierra, como si fueran de agua.

      - Como si fueran de vino tinto, pudiera vuestra merced decir mejor —respondió Sancho—; porque quiero que sepa vuestra merced, si es que no lo sabe, que el gigante muerto es un cuero horadado; y la sangre, seis arrobas de vino tinto que encerraba en su vientre; y la cabeza cortada es.. .la puta que me parió, y llévelo todo Satanás.
      - Y ¿qué es lo que dices, loco? —replicó don Quijote—. ¿Estás en tu seso?
      - Levántese vuestra merced —dijo Sancho—, y verá el buen recado que ha hecho, y lo que tenemos que pagar, y verá a
la Reina
convertida en una dama particular, llamada Dorotea, con otros sucesos, que, si cae en ellos, le han de admirar.
      - No me maravillaría de nada de eso —replicó don Quijote—; porque, si bien te acuerdas, la otra vez que aquí es tuvimos te dijo yo que todo cuanto aquí sucedía eran cosas de encantamento, y no sería mucho que ahora fuese lo mesmo.



13ª Entrega (25-04-03)

      Bueno, pues para que la fibra no os dé aires, hoy volvemos con el QUIJOTE. A continuación os podéis deleitar con una reflexión ético-moral que Cervantes se hace acerca de las mujeres. Os explico: Anselmo le pide a su mejor amigo que “tiente” a su mujer para comprobar si ésta sería capaz de ponerle los cuernos a su recién estrenado maridito. Y tras mucho discutir, el amigo se lo explica claramente al tal Anselmo:

  --------------------------------------------------

 
“…que puesto que aquello sea ficción poética, tiene en sí encerrados secretos morales dignos de ser advertidos, y entendidos, e imitados. Cuanto más que con lo que ahora pienso decirte acabarás de venir en conocimiento del gran error que quieres cometer. Dime, Anselmo, si el cielo, o la suerte buena, te hubiera hecho señor y legítimo posesor de un finísimo diamante, de cuya bondad y quilates estuviesen satisfechos cuantos lapidarios le viesen y que todos a una voz y de común parecer dijesen que llegaba en quilates, bondad y fineza a cuanto se podía extender la naturaleza de tal piedra, y tú mesmo lo creyeses así, sin saber otra cosa en contrario, ¿sería justo que te viniese en deseo de tomar aquel diamante, y ponerle entre un yunque y un martillo, y allí, a pura fuerza de golpes y brazos, probar si es tan duro y tan fino como dicen? Y más, si lo pusieses por obra; que, puesto caso que la piedra hiciese resistencia a tan necia prueba, no por eso se le añadiría más valor ni más fama; y si se rompiese, cosa que podría ser, ¿no se perdía todo? Sí, por cierto, dejando a su dueño en estimación de que todos le tengan por simple.
      Pues haz cuenta, Anselmo amigo, que Camila es finísimo diamante, así en tu estimación como en la ajena, y que no es razón ponerla en contingencia de que se quiebre, pues aunque se quede con su entereza, no puede subir a más valor del que ahora tiene; y si faltase y no resistiese, considera desde ahora cuál quedaría sin ella, y con cuánta razón te podrías quejar de ti mesmo, por haber sido causa de su perdición y la tuya. Mira que no hay joya en el mundo que tanto valga como la mujer casta y honrada, y que todo el honor de las mujeres consiste en la opinión buena que dellas se tiene; y pues la de tu esposa es tal, que llega al extremo de bondad que sabes, ¿para qué quieres poner esta verdad en duda? Mira, amigo, que la mujer es animal imperfecto, y que no se le han de poner embarazos donde tropiece y caiga, sino quitárselos y despejalle el camino de cualquier inconveniente, para que sin pesadumbre corra ligera a alcanzar la perfección que le falta, que consiste en el ser virtuosa.”

 



12ª Entrega (24-04-03)

      Bueno, ya que se han acabado las vacaciones de Semana Satán, y os veo un tanto relajados, voy a pincharos un fragmento de un libro que es probable que hayáis leído, y si no…a tiempo estáis. Se trata de “CIUDAD RAYADA”, de José Ángel Mañas. En el presente extracto se nos representa una situación a la que más de un@ de nosotr@s estamos un tanto acostumbrados…o no? Pues eso, que cuidado con las pirulas….

 
  --------------------------------------------------

 
      “Pasé la noche muy inquieto. En algún momento abrí los faros. Estaba bañado en sudor, y Tula sobaba a mi lado. Me levanté en gayumbos, sin pensar en nada, y saqué la pipa de la mochila. Tula dormía muy tranquila, con el pelo revuelto cayendo sobre la almohada. No sé qué me vino a la cabeza, pero el caso es que me veo durante un tiempo que me pareció una eternidad encañonándola, mientras respiraba tranquilamente. Más tarde he pensado mucho sobre el flús de aquella noche y he llegado a la conclusión de que con los sentimientos ocurre como con las drogas: hay subidotes y bajones. Y lo que uno siente es algo que depende de lo que llevas dentro. Si estás chungo dentro, estás chungo con los demás, y no sabes hasta dónde vas a poder controlarlo. Es como si siempre estuviéramos en la cuerda floja. Así que he llegado a la conclusión de que uno nunca puede fiarse de sus emociones. Creo.”



11ª Entrega (10-04-03)

      Bueno, ahora que se vislumbra el comienzo del fin de la guerra, os ofrezco a continuaci&oa